#SciFund Callenge, final feliz en tiempos oscuros para la ciencia

El pasado día 15 de diciembre llegaba a su final el experimento #SciFund Challenge, un verdadero reto para la ciencia que ya os he comentado en este blog anteriormente. Tras una increíble maratón de un mes para preparar los proyectos a presentar el la plataforma de crowdfunding RocketHub, y luego de 45 días de constante campaña para captar la atención de los medios y buscar financiación, los 49 proyectos de ciencia presentados fueron apoyados por 1.440 mecenas que aportaron en su conjunto unos 76,230 dólares, todo un éxito teniendo en cuenta los momentos de crisis en financiación que soporta la ciencia y que es la primera vez que un experimento así se realiza: muchos proyectos de ciencia buscando paralelamente financiación a través del crowdfunding y en una misma plataforma.

Al margen de aquellos proyectos que no pudieron alcanzar el 100% de financiación, el éxito de esta edición de #SciFund Challenge ha dejado muy buenos momentos de colaboración entre todos los participantes y organizadores. Desde que se dio el pistoletazo de salida en RocketHub el 1 de noviembre, se han publicado muchas noticias sobre el evento en muchos medios, principalmente en internet, y su cobertura en algunas redes sociales también se ha dejado sentir, principalmente en Twitter y Facebook.

Los organizadores de este tremendo experimento de la ciencia, Jai Ranganathan y Jarrett Byrnes, crearon un ambiente propicio para la colaboración entre los investigadores desde el primer contacto, cuando se sumaron unos 240 participantes. Una constante comunicación sobre los objetivos que debían cumplirse previos al día de salida del reto, la presentación día a día de los proyectos a través del blog de #Scifund, la evolución del reto y el estado en los medios de comunicación fueron algunos de los frentes que tuvieron que cubrir Jai y Jarrett durante 45 días de superactividad, sin contar con el mes de preparativos previos. En este sentido la colaboración de los participantes era, más que necesaria, un eslabón importante para el éxito final. Fue un entrenamiento realmente enriquecedor para aquellos que por lo general no nos salimos de nuestros campos de trabajo y que llevamos una carrera cada vez más especializada.

Uno de los mejores valores que nos llevamos, la necesidad de la práctica de la comunicación dirigida al público general, acercar la ciencia a la sociedad de forma sencilla, legible y sin perder el realismo, otro de los retos pendientes y necesarios. En estos tiempos en los que se está discutiendo cada vez más sobre la importancia del papel de los comunicadores científicos, y cuestionándose la deriva de los medios de comunicación sobre este tema, la relación ciencia-prensa está actualmente en el punto de mira. El daño que reiteradamente causa a la profesión y la sociedad el uso inadecuado de la actualidad científica por parte de la prensa, ofreciendo una burda deformación de la realidad a través de revistas, suplementos, columnas y otros canales, son espacios que lamentablemente en muchos casos han sido creados para cubrir de cualquier manera un nicho informativo que requiere mucho más que una carrera periodística. Así, con asiduidad se ha convertido la ciencia en un producto que en más de una ocasión viola el carácter y la veracidad que debería enmarcarle y en otras traspasa el umbral de la prensa más amarilla.

Retos como el de #SciFund sería necesario desarrollar y pulir mucho más, y tanto los participantes como los organizadores y personas de a pie que apoyaron los proyectos como mecenas son conscientes de ello. Saltar esa barrera a la que nos tienen acostumbrados en materia de subvención es más que necesario. Hoy se trata de vida o muerte hablando en términos de empresa, proyectos e iniciativas. Los canales tradicionales de subvención por los cuales se nutre la ciencia cuentan con mucho menos recursos y están cada vez más saturados de centros de investigación, empresas e investigadores independientes que luchan por las escasa ayudas. Ya han cerrado más empresas del sector de las que podíamos imaginar y por no mencionar los centros de investigación que están a las puertas de despidos masivos, si no lo han hecho ya. Y aún así, en medio del caos y la situación de crisis, surgen siempre nuevas propuestas y proyectos, como uno de esos campos fértiles que por más que uno maltrata, dándole lo mínimo, da frutos constantemente.  Quizá por eso ya está rondando en más de una cabeza la idea de una segunda edición para 2012, un segundo reto más ambicioso y que involucre más a todas las partes. Si en esta edición que recién terminó tuvimos amas de casa, médicos, periodistas, libreros, carpinteros, obreros de la construcción y un sinfín más de representantes de muchas esferas de la sociedad, participando de forma directa en la creación de la ciencia con su ilusión y aportación directa, su dinero, que deparará el retorno de una segunda edición de #SciFund?

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