Un nuevo grupo visita nuestro proyecto

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Un año más el Centre Cívic de Vallvidrera organizó el pasado 2 de Julio una caminata para visitar las instalaciones de nuestro proyecto en el Parc Natural de la Serra de Collserola. En esta ocasión, al tratarse de un grupo más reducido que lo habitual (seis personas de las quince inicialmente previstas), pudimos disfrutar de una actividad muy familiar y cercana, con la presencia además del visitante más joven que hemos tenido hasta ahora, un pequeñín que justo cumplía sus 10 meses de edad.

Siempre he pensado que la introducción que hago a los visitantes que frecuentemente guío al área es un poco precipitada, que se queda coja en muchos sentidos, sobre todo en lo que a la historia del proyecto y el por qué de su existencia se refiere. Lo normal es presentarnos un poco, comentar muy por encima la ruta que realizaremos durante esa mañana y salir pitando para el monte para meternos directos en la actividad, o lo que en pocas palabras sería “menos hablar y más acción!”. Soy por lo general de naturaleza habladora, muy pesado con eso de dar detalles sobre las cosas en las que me detengo  a explicar (cosa que en el monte se multiplica, al estar en mi salsa) pero tras la salida del pasado sábado me he dado cuenta que no me detengo el tiempo suficiente durante esa presentación inicial que debo dar a los visitantes. Y me he dado cuenta de ello porque en esta ocasión lo hemos podido hacer bien, tranquilamente, como debe ser. Lo que normalmente hacemos en cada visita es ir explicando por el camino, entre bichos y fotos, aspectos del proyecto que van saliendo aprovechando una conversación o pregunta concreta. Y de preguntas sobre temas de naturaleza o sobre Ciencia en general siempre hay, no se acaban nunca, lo cual es un buen síntoma de salud ciudadana y de rebote un placer para mi. Esta curiosidad infinita que caracteriza a las personas que participan en mis rutas me da la posibilidad de jugar con infinidad de temas, mezclarlos, estirarlos y derivar en otras cosas aparentemente muy lejanas y sin evidente conexión. Y este reducido grupo del pasado sábado era de naturaleza muy curiosa, por lo que las cuatro horas de actividad en medio de la naturaleza y con tantas novedades para ellos se pasaron volando.

Preguntan de todo las personas que visitan nuestro proyecto: cuántos tipos de bichos existen, por qué pican los mosquitos, por qué me trepo a los árboles, cómo lo hago, por qué los estudio y que interés puede tener eso para la sociedad, cómo me lo monto para ir al retrete si estoy colgado de una cuerda a mucha altura en los árboles o en una cueva… en fin. Preguntan de todo y por supuesto se responde a todo, o se intenta al menos. Algo que con cierta frecuencia me encuentro en los grupos que acompaño suelen ser aquella persona que tiene una base de información más que suficiente (en ocasiones muy buena) sobre fauna de artrópodos en general (y te pone en aprietos más de una vez durante la ruta) y aquella que, comenzando la visita con energía escéptica, se va animando conforme avanza la actividad. Esta heterogeneidad es magnífica cuando realizas este tipo de salidas naturalistas, pues a mi entender aporta una profundidad a los temas que van saliendo que de otra forma podría quedarse en un mero paseo por la campiña y bajo una permanente sensación de conformismo, de estar todos de acuerdo pasivamente a lo que pase ante ellos.

Otro aspecto sobre el que siempre, siempre, preguntan durante las visitas al área es el de la financiación del proyecto. Y es entonces cuando me detengo, tomo aire y no paro de hablar durante unos diez minutos como media, prácticamente en apnea. Como suele ser un tema peliagudo, porque implica retomar el hilo sobre la partida tan miserable que se destina a la Ciencia en este país y de la desastrosa gestión de los recursos públicos, pues intento centrarme (generalmente con éxito) en la labor de aquellas instituciones y personas que dan su apoyo al proyecto, años tras año desde 2009. Personas e instituciones que han apostado por mantener su soporte a pesar de los recortes, de la pérdida de voluntad política por apoyar la Ciencia en su concepto más amplio y de las dificultades para motivar a las nuevas generaciones en la necesidad de formarse en cualquiera de los múltiples senderos de la investigación. En este sentido, no hay visitante que se vaya a casa sin conocer la realidad de nuestro sector profesional, pero también sin conocer a las dos instituciones claves y responsables de que ese día estemos allí debatiendo y disfrutando de la Ciencia y de la naturaleza, el Consorci del Parc Natural de la Serra de Collserola y el Parc Zoològic de Barcelona.

Sin su apoyo no existiría actualmente este proyecto, ni las más de 200 personas que han interactuado de una forma u otra con nosotros y han conocido de nuestra mano la biodiversidad de Collserola, no se habrían publicado los más de diez artículos sobre estudios diversos que hemos generado estos años, yo no estaría escribiendo estas líneas…

Gracias a todas vosotras, y a vosotras, y a vosotras… son muchos años de apoyo constante y, por mi parte, espero continuar dando lo mejor que sé durante muchos más. Así que doy mi bienvenida a estas estupendas personas que este sábado compartieron su tiempo conmigo para conocer lo que hacemos en Biodiversidad Insecta Collserola.

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